CUIDADO DE LOS INSTRUMENTOS DE CUERDA FROTADA







INTRODUCCION

La mayoría de los instrumentos musicales, principalmente los que se usan en las orquestas sinfónicas o en la música de cámara, son aparatos delicados que no sólo requieren de un mantenimiento periódico, sino que, de no cuidarse de manera apropiada, pueden sufrir daños que a veces inutilizan el instrumento. Evitar esos daños es la finalidad de esta serie de folletos, mediante el cuidado adecuado del instrumento.
Está dirigido a todo usuario del violín, viola, violoncello o contrabajo, así como de las violas da gamba, esos bellos instrumentos históricos de la época del Renacimiento y del Barroco.
También está dirigido a los niños y jóvenes que empiezan a usar uno de estos instrumentos como también a sus padres para que les ayuden a comprender los aspectos técnicos en el cuidado de estos complicados y frágiles aparatos que a pesar de su largo y a veces tedioso aprendizaje, proporcionan tanto placer al ejecutar y escucharlos.
Adquirir buenos hábitos de niño, aun cuando se utilice un instrumento de fábrica, ayudará a cuidar mejor un instrumento caro cuando, ya mayor, sea todo un profesional.
Un instrumento, independientemente de su calidad, sonará mejor y se podrá tocar con mayor facilidad estando en buenas condiciones.
En este primer número se tratará del puente, la pieza sobre la cual descansan las cuerdas y que sirve también para transmitir sus vibraciones a la caja armónica del instrumento.












EL PUENTE

El puente en los instrumentos de arco sirve para transmitir las vibraciones de las cuerdas a la caja de resonancia y, junto con la cejilla superior, determina la longitud de la cuerda.
Técnicamente, el puente está situado a la altura de las muescas interiores de las efes de la tapa (véase la figura 1). La línea AB que pasa por las dos muescas interiores debe ser perpendicular al eje de simetría de la tapa. La cara del puente que da al cordal está desplazada de esta línea hacia el cordal lo equivalente al grosor del puente en su parte superior donde descansan las cuerdas.





Figura 1

Por otra parte, si se observa el violín de lado (véase la figura 2) puede notarse una línea recta que forman los bordes de la tapa superior. La cara del puente que da al cordal debe ser perpendicular a la línea de los bordes de la tapa.
Para una mejor transmisión del sonido entre puente y tapa, las patas del puente deben estar cortadas de tal manera que se ajusten perfectamente a la curvatura de la tapa. (1)

(1) La cara que da al cordal debe estar completamente plana, mientras que, para darle mayor resistencia y a la vez hacer el puente lo más ligero posoble, la cara que da al diapasón debe ser ligeramente curva tanto horizontal como verticalmente.






Figura 2

Si se ve el puente desde la cejilla superior (ver figura 3) éste debe estar situado simétricamente en relación con el diapasón. Con ésto el puente, teóricamente, debe quedar al centro de la tapa entre las dos efes. Si no es el caso, la causa puede ser uno o varios de los siguientes factores:
1. El mango está fuera de centro.
2. La tapa no tiene la curvatura correcta: está hundida del lado de la barra armónica o alzada del lado del puntal.
3. El puente está mal cortado: una pata está más larga que la otra.
4. Las efes no están centradas.
Los puntos 2 y 3 ocurren con mayor frecuencia en los instrumentos grandes (cello, viola da gamba bajo y contrabajo.)
Cualquiera de estos defectos puede ser desventajoso para la sonoridad del instrumento. Para mayor seguridad consulte con un experto.










Figura 3

Las cuerdas, al ser afinadas, jalan el puente y lo inclinan en dirección al diapasón. Esto será menos grave si se aplica grafito (lápiz suave) en las muescas del puente cada vez que se cambie una cuerda. El músico debe estar pendiente y regresar el puente a su posición correcta; cuando las cuerdas son nuevas debe hacerlo con más frecuencia.

Cómo mover el puente
Para mover el puente, primero debe afianzarse la caja del violín firmemente sobre las piernas y contra el abdomen, con la cabeza o clavijero del instrumento hacia las rodillas (en el violoncello sobre una mesa o silla) y las cuerdas hacia arriba. Las dos manos deben quedar libres. Los pulgares se ponen debajo de las cuerdas, apoyándose en la cara del puente que da al cordal. (Véase la figura 4 para violín. Para el violoncello es la misma posición.)



Figura 4 (Dibujo: Octavio Aranda)

Los dedos índices van entre las cuerdas 1ª y 2ª y 3ª y 4ª; los dedos medios abajo de las cuerdas 1ª y 4ª; estos cuatro últimos sobre el lado del puente que da al diapasón (ver figura 4). Cuando se hace por primera vez, se puede probar primero con las cuerdas poco tensas, sin afinar, para ensayar.
Los dedos índices y medios deben hacer presión sobre el puente en dirección al cordal. Los pulgares deben presionar en sentido contrario, a la mitad del puente, para que la parte superior se mueva hacia el cordal, hasta alcanzar la posición correcta.

Resultado de la operación
Las patas del puente deben ajustar perfectamente con la tapa. No deben quedar, pues, levantadas en ningún punto.
La cara del puente hacia el cordal debe quedar perpendicular en relación con los bordes de la tapa del violín, visto de lado.
Manteniéndolo en posición correcta, un puente debe durar aproximadamente cinco años sin perder su elasticidad, dependiendo de la calidad de la madera. Al cabo de este tiempo puede ser cambiado por uno nuevo para restituir el vigor del instrumento.
La altura del puente depende de la inclinación del diapasón y del material con que estén hechas las cuerdas.
Si a un instrumento se le ponen cuerdas de acero (duras), la distancia de las cuerdas al diapasón debe ser menor que si se le ponen cuerdas de tripa o nylon (blandas). Por ello no se deben cambiar cuerdas de un material por otro sin cambiar también el puente; si éste no se cambia, las cuerdas rozarán el diapasón al vibrar, o serán muy duras de pisar con los dedos.
Si se mezclan cuerdas de acero con cuerdas de tripa o nylon, la altura debe ser regida por las más blandas.


La curvatura del puente es determinante para la comodidad al tocar y la limpieza en la ejecución.
El arco debe librar cada cuerda con facilidad y el movimiento del brazo del ejecutante debe ser mínimo al cambiar de una cuerda a otra. Con una curvatura correcta, la distancia de las cuerdas al diapasón debe ser menor en la cuerda más aguda y debe aumentar paulatinamente hacia la cuerda más grave. Si lo anterior no se cumple, entonces la curvatura del diapasón es incorrecta.
De cualquier manera, sea que el error esté en el puente o en el diapasón, se recomienda que el músico no modifique el puente.

La profundidad de las muescas donde descansan las cuerdas no debe ser mayor a un tercio del diámetro de la cuerda, salvo la 1ª que es muy delgada, de lo contrario se ahogarían las vibraciones de las cuerdas. Hay que tratarlas igual que la cejilla (véase más adelante).

2 comentarios:

Francisco_J_Reno dijo...

Hola violinistas!
Mi nombre es Francisco, y voy a empezar a tocar el violín. Les comento que toco la guitarra hace 7 años, así que algo de oído musical adquirí en este tiempo.
Por tema de presupuesto (max $900 o 250U$S) voy a comprarme un violín chino, entonces, mi pregunta es la siguiente.
En el mercado uno se encuentra con infinidad de marcas, pero los precios con similares y escalonados. Por ejemplo;
Cremona SV50 …. $360
Cremona SV175 … $750

Realmente hay diferencia en sonido o es puro marketing ?
Otra pregunta sería, Que mejoras se le puede hacer? Cuerdas , puente, etc

Muchas gracias y Saludos

Francisco
Capital Federal, Argentina

Unknown dijo...

Hola, mi hijo de 10 años empezó el año pasado a tocar el contrabajo. Va a un Conservatorio de música, pero cuando está en casa, quisiera saber si lo tenemos que mantener dentro de su funda o al aire. Desde ya muchísimas gracias!! Me encantó este blog!!!